La protección de datos en la Administración pública no es solo una cuestión de cumplir la ley, ¡es una cuestión de respeto y responsabilidad! Cada día manejamos información personal de la ciudadanía y de nuestros propios compañeros y compañeras, y debemos garantizar que se utiliza únicamente para lo que corresponde y que se mantiene protegida. Un expediente, un informe social o un dato personal no son simples documentos: detrás hay personas, situaciones y derechos que debemos cuidar. Proteger los datos es proteger a las personas, generar confianza en los servicios públicos y demostrar que hacemos nuestro trabajo con profesionalidad y garantías. Porque la confidencialidad y el respeto a la privacidad son responsabilidad de todas y todos.
